miércoles , 23 septiembre 2020

El peligro de quien se presenta como víctima.

Según la catedrática Marina Subirats, «Es necesaria una asignatura de Educación por la Igualdad». Quiere decir que la «coeducación» debe ser una apuesta por la libertad. Lo cual sería, en sí, más que una simple asignatura.

Mujeres y hombres vivimos en una sociedad, en la que durante mucho tiempo ha existido un androcentrismo. Así que de cara a la igualdad de oportunidades, igualdad de derechos, igualdad de retribuciones, etc., la sociedad tiene que ir mejorando, en  el lenguaje, con leyes y, sobre todo, en la práctica. El cambio debe  iniciarse desde la familia, la escuela y  las instituciones. Se está dando, pero algunos   quisieran que fuera más rápido y se hiciera más visible.

Pero algunos se empeñan en que lo que no es nombrado, no exista. Para otros, no es necesario repetir constantemente: «niños y niñas», «hombres y mujeres», «compañeros y compañeras, «ministros y ministras» para ayudar a las mujeres, sacándolas del plural. La «inclusión» en pedagogía y en la práctica, es una forma de aceptar y responder a la diversidad, sin discriminación. La RAE simplifica para ayudar, sin tener que decir «todos y todas», «jóvenes y jóvenas», en debate parlamentario, etc.

Cierto que no se puede dar todo por supuesto en la cultura, los títulos, el trabajo, la política y los roles de hombres y mujeres. No se puede, porque hasta ahora, ni la igualdad es real, ni es igualmente visible en hombres y mujeres, en puestos directivos ni en retribuciones. ¡Hay que mejorar, sin duda!

Por eso siempre debemos aprender juntos. El principio del aprendizaje es el respeto mutuo para la convivencia.  La convivencia y la paz, la igualdad y la libertad son claves para el crecimiento personal y social del ser humano. Pero en el trasfondo reivindicativo, hay mucho más que dinero y reconocimiento femenino.

            La historia nos ha traído hasta aquí.

            Una familia amiga, me regala un libro que ya no se edita, ni se encuentra fácilmente:«Yo escogí la esclavitud», de Valentín González, El Campesino.

Quien nunca trabajó en el campo, llegó por su ferocidad a dirigir la 46 División en la guerra civil. Algunos compañeros suyos le acusaron de «no ser más que un bluff de la propaganda comunista. En el epílogo de la batalla de Guadalajara, tirotearon la moto con sidecar en la que Valentín pretendía hacer una entrada triunfal en la localidad de Brihuega, recién reconquistada por la 14 División a las tropas italofranquistas y punto estratégico para la progresión sobre la Alcarria».

En Guadalajara, desertaron por la brutalidad de sus mandos, 246 soldados solicitando acogerse a la 14 División de Cipriano Mera.

Sabedor de lo que iba a suceder, antes de terminar la contienda, Valentín salió para Paris y desde allí un barco le trasladó a la URSS, donde conoció la dictadura del comunismo por dentro. ¡Ni se lo podía imaginar!

Viene esta anécdota a cuento de que algunas personas, curiosamente, se presentan como víctimas, a tenor de lo que dicen.  Recuerdan al Campesino, que con toda su fiereza y peligrosidad, escribió: » Yo escogí la esclavitud«. ¡Cuidado!

El pasado día 16 de junio se leía en Ciudad Real y se enviaba a los medios de comunicación el Manifiesto Orgullo Regional LGTBI de Castilla La Mancha 2018. El Heraldo del Henares, lo publicó íntegramente en la sección Cartas al Director.

En el inicio podía leerse: «Las asociaciones WADO LGBTI+ de Castilla-La Mancha, Abanico por la Diversidad Sexual, EACEC, Almansa Entiende, las Quijotas de Villarrobledo y PLURAL LGTB Mancha Centro os damos la bienvenida y las gracias por participar en esta jornada festiva y reivindicativa, que se completará en los siguientes fines de semana con la celebración de los diferentes Orgullos Provinciales, Locales y Comarcales. Nos hemos unido en la organización de este Orgullo Regional para hacer de Castilla-La Mancha una comunidad donde toda su ciudadanía pueda vivir de acuerdo a su realidad y singularidadfuera del yugo de todas las normatividades que nos oprimen, examinan y cuestionan, día a día, creando y sustentando sistemas de clases opresores e inhumanos«.

Sin ignorar lo que sucedió en la guerra, porque la memoria objetiva, no tiene bando; quienes han nacido en la tierra de la luz y de la miel,  y quienes han venido de cualquier parte de España o del mundo, aquí, -a Guadalajara- no se consideran en absoluto ni «opresores ni inhumanos», ni racistas ni homófonos. Se puede discrepar en algunas cosas, pero -en general- se respetan las diferencias de todos, -sean políticas, de lengua, de raza o credo y también las sexuales.

Miguel Hernández llegó a decir de El Campesino «es el terror de moros y alemanes», también lo fue de los españoles y los rusos. A pesar de todo, Valentín, se sintió esclavo entre los comunistas y sufrió durante muchos años, las formas más atroces de la tiranía. Siempre ¿por causa de los otros? Que lea su libro.

Pero, hoy, en el mundo estamos ya metidos en otra dictadura, tal vez más sutil, pero que como siempre, sufrirán, sobre todo, los más débiles. En ella, «lo que se busca realmente no es que la mujer tenga los mismos derechos que los hombres, sino que no existan ni hombres ni mujeres»(Alicia V. Rubio).  ¡Hay que abrir los ojos!

El respeto a los demás, se entiende también a quien no coincide en ideas o actitudes, sea cercano o lejano. Tener un hijo o una hija, es quererle como es, tenga el color, la tendencia sexual, las capacidades o discapacidades que pueda tener o contraer, y tenga la opinión que tenga, escoja vivir o elegir con quienquiera o le dé la gana.

Detesto cualquier forma de racismo, homofobia, machismo o desprecio hacia persona que sea o se declare LGTBI. Mi respeto es sincero y total. Ello me permite reclamar, el mismo respeto, por ser hombre y por decir la  verdad.

               La dictadura del género.

Que así la llaman actualmente no empezó ayer. Entre julio y agosto de 1969, el terrible Charles  Manson y sus incondicionales seguidores, conocidos como La Familia, se sumergieron en una espiral de sangre, sexo, droga y rock que acabó en nueve asesinatos, entre ellos el de la actriz Sharon Tate, embarazada de ocho meses. Fueron crímenes colectivos, orgías satánicas, aberraciones apocalípticas que asestaron una cuchillada mortal al mundo hippy.

Por entonces, concretamente el 28 de junio del mismo año 1969, nació el MOVIMIENTO GAY. Casualmente, el día programado, como Advenimiento del Anticristo y el inicio de la semilla del diablo.

              Un estudio de Alfred Kinsey sobre un inexistente gen Gay, financiado por la Fundación Rockefeller e impulsado por los medios de comunicación, convirtió a Kinsey en padre del movimiento e inspirador del plan para acabar con la natalidad y la familia en el mundo occidental.

Era una manipulación que luego, por presiones políticas terminó en imposición de la mentira, como si fuera una verdad. Nunca ha habido un estudio científico que pruebe que el gen GAY es algo natural.  Otra cosa es lo que cada uno decida hacer, sentir, personal y socialmente.

En 1972, otra mentira de una violación, sirvió para que los jueces en Estados Unidos aprobaran  en 1973, el aborto. La demandante no había sido violada y había dado a luz antes de que los jueces dictaran sentencia. La sentencia  fue un abuso de jurisprudencia que cambió la ley y fue clave,  en legislaciones sobre el aborto en otras naciones.

En España se acuñó un nuevo lenguaje. A la ley que autoriza el aborto, se la llamó Ley de: «salud sexual y reproductiva». Y ha funcionado como ariete para aprobar la despenalización del aborto  o el apoyo al mismo, en otros países.

 Otro salto se produjo hacia 1975, cuando comenzó a hacerse visible la homosexualidad. Dejó de ser considerada una enfermedad, por las presiones que recibió el colegio de Psicólogos de USA, que la consideraba una enfermedad mental. Los Psicólogos, por presiones políticas, no por datos científicos, firmaron con la condición de que se hicieran estudios posteriores. Esos estudios científicos jamás se han realizado. La firma arrancada por los homosexuales al Colegio de Psicólogos, fue clave para su expansión. Homosexuales apoyados por políticos y financiados en la sombra, por la Fundación de Rockefeller, Soros y otros, se erigieron en autoridad, en contra del  Colegio de Psicólogos  de Estados Unidos (APA).

Con ese respaldo y el de los políticos, la ideología del GENERO, impone su exigencia: prohibición de hablar de enfermedad. Es más, cualquier intento terapéutico para que se pueda ayudar, médica o psicológicamente a las personas que están sufriendo un trauma en su identidad, queda excluido.

Se han presentado víctimas, pero han tratado de imponer la dictadura biológica a la sociedad. El principal objetivo son los niños, allá donde se encuentren. Piden que se respete su o sus formas de unión,  pero tal como dice explícitamente el manifiesto revolucionario gay de 1987, que se acabe con la familia natural.

               ¿Cambiar la estructura biológica de los seres humanos?

             La ideología de género pretende que los sexos no derivan de la naturaleza, sino que provienen de un pacto social.  El mismo matrimonio, de un hombre con una mujer, es un pacto heteropatriarcal, llamado a desaparecer. Más que hablar de sexo femenino o masculino, prefieren hablar género, porque dicen: no tenemos sexo sino género;  y según ellos existen 165 géneros (o cuerpos hablantes).  Cesar Vidal es muy claro:

Solicitan que sus uniones sexuales sean reconocidas como «matrimonio»,  y utilizan los genes, masculino o femenino, para adopciones en vientres de alquiler, de la que son principales defensores. Piden el derecho a la adopción.

En la escuela, y desde la primera infancia, fomentan las «experiencias del descubrimiento de sexos» en textos y en la práctica, sin el consentimiento de los padres.

Con lo que, o los padres despiertan y reclaman el derecho a la educación de sus hijos, o debido a los convenios firmados por la ideología del género, con las comunidades autónomas, en escuelas, en campamentos, en recreos etc., reclaman que sean los homosexuales quienes impartan la «educación afectivo-sexual y el descubrimiento del género».

Y si los padres no ejercen su derecho a la educación, o están demasiado ocupados en sus trabajos… sus hijos se van a encontrar con un adoctrinamiento en estos términos o parecidos: «para normalizar la homosexualidad los profesores de la Pública, debemos sacar del armario a nuestros alumnos. En cada clase cerca del 50% del los niños son homo, bi o trannsexuales, pero no afloran por la represión heteropatriarcal».

Pero, hay más, el adoctrinamiento no va a ser solo teórico, sino de experiencias que tal vez los niños nunca se atrevan a comentar con sus papás.

Europa y el Mundo han cambiado mucho en los 18 años del siglo XXI. En los pueblos y ciudades cada vez hay más gente nueva o desconocida. Somos coetáneos y ciudadanos, pero vamos siempre muy de prisa. Sabemos poco unos de otros. Además de respetarnos, sería bueno ayudarnos y aprender a convivir, para dejar de ser ya de ser islas. Hasta con el corazón roto, deben repartirse los pedazos. Hemos olvidado que es la única forma de ser uno mismo y descubrir que aún tenemos corazón, que es mucho más ideología.

José Manuel Belmonte.

 

Acerca de José Manuel Belmonte

Soy un ciudadano del mundo observador y caminante. La Vida, la Naturaleza y la Humanidad, pero sobretodo el corazón del hombre son una fuente inagotable de sorpresas. De eso escribo…

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