miércoles , 21 octubre 2020

Entre las flores olvidado

Entre las flores camuflado, está el mes de mayo de este año en Córdoba. Aunque oficialmente la «Fiesta de los patios» cordobeses en 2020 abarca del 4 al 17, va a lucir como siempre, pero no se va a celebrar.

El Covid-19 ha obligado a suspender La Semana Santa y las Procesiones en toda España, La Feria de Abril de Sevilla, Las Fallas de Valencia, Las Cruces de Mayo, Las Romerías de La Virgen de la Cabeza en Jaén, La de de Barbatana en Guadalajara y  San Isidro en Madrid.  

No es que la clara luz de Córdoba y su Patrimonio de la Humanidad, hayan entrado en una «Noche oscura», pero por fuerza, han dejado el brillo multicolor que la habita, entre las flores olvidado o tal vez suspendido o… solo pospuesto.

¿Se puede detener la primavera? ¿Puede la floración aguardar a que alguna autoridad permita la desescalada para que los admiradores la puedan contemplar con todo el arte y el encanto de las casas de los barrios típicos, y el gusto y maestría de los cuidadores de los patios? (Para ausentes o lejanos, ver fotos o vídeos).

No suele haber casualidades, sino adaptación a las necesidades. Dicen los estudiosos, que debido a su asentamiento y a la climatología seca y calurosa, sus habitantes -primero los romanos y después los musulmanes- necesitaron construir viviendas con la posibilidad de rodearse de un poquito de frescura. Centraron las casas en torno a un patio que en principio solía tener una fuente o un pozo al menos para recoger el agua de la lluvia.

Con esa estructura para defenderse del calor, los musulmanes adaptaron la entrada desde la calle, a través de un zaguán o pasillo detrás de la puerta de la calle por el que se accede a la vivienda individual o a varias viviendas, en caso de tener planta superior.

Teniendo agua, rodearon el patio de abundantes plantas con flores de colores  y vegetación, ofrecían una sensación añadida de frescor, confort y también belleza. Esa tradición vital y festiva de casas con sus patios, perfeccionada con los años, profusamente engalanada ha ido expresando la identidad en barrios y entre todos, de un pueblo, a lo largo de siglos. Se perfeccionó en la segunda mitad del siglo XX y en lo que llevamos del XXI ha alcanzado la difusión y el reconocimiento mundiales. La belleza, el arte y el cuidado ha sido reconocido y estimulado con los galardones y premios institucionales y las visitas de los turistas. Así es como Córdoba con sus patios ha llegado a ser reconocida en 2012, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por la UNESCO.

Según informaciones de las asociaciones, «existen dos tipos claros de patios: Un primero de casa unifamiliar, donde las estancias se distribuyen alrededor de este. Suele estar enclaustrado y el suelo es enlosado o empedrado. Un segundo, de casa de vecinos, hoy en día menos populares, desde donde se accede a las viviendas. Suele tener dos plantas, con lo que el patio se enriquece con balcones corridos, escalera y tejadillo. Es frecuente el pozo en lugar de la fuente y lavadero común».

Los propietarios de todos los patios participantes en el concurso abren sus patios y el público puede visitarlos. Lo que muchos no saben es que es posible visitar patios de Córdoba durante todo el año y casi diríamos que fuera de las fechas del Festival es cuando mejor se pueden conocer porque no suele haber aglomeraciones de visitantes. Este año, quizá sea la mejor alternativa.

El barrio más característico es el del Alcázar Viejo, y la parroquia de San Basilio, aunque también los encontramos por el barrio de Santa Marina, alrededor de San Lorenzo y la Magdalena. Cerca de la Mezquita, barrio de la judería presenta también ejemplos de gran belleza y antigüedad.  Pero  tal vez  el exponente más bello se encuentra en el Palacio de Viana, del siglo XIV, que ofrece doce patios diferentes además de un hermoso jardín.

Pero, entre patios y flores, alguien pensó que toda esa belleza, no cae del cielo cada año, que todo es obra del gusto, constancia y esmerado cuidado de las personas y asociaciones que ahí viven y sienten, que son los cuidadores de los patios, que encarnan y encadenan la mejor tradición.

Homenaje a los cuidadores de los patios.

En el Grupo de la puerta del Rincón, hay un añadido especial: una mujer regando las macetas de la pared, con la tradicional caña. Es un homenaje a la mujer (a todas) que con su cuidado de regar las macetas, quitar las hojas muertas, ordenar en pared cada maceta según el color de la cerámica y las flores, la limpieza del patio, con la fuente o el aljibe,  hacen pervivir la tradición y atraen al visitante.

Pero faltaban, en el homenaje a los cuidadores de los patios, las imágenes del abuelo y el niño, que en la tradición encarnan el pasado y el futuro. Ahí se plasma la transmisión de la tradición simbolizada en la maceta que el abuelo tiende al nieto encaramado en la escalera. Ellos cuidan y colaboran en la belleza del patio.

Me viene a la memoria el genial artículo de la cordobesa, ManuelaFC que firma como, Dama de agua, y titula «Open».  Se imaginó haciendo el estudio previo y  teniendo todo a punto, abre una tienda de ropa, imaginando un éxito seguro. Primer día y segundo sin que entre nadie, al tercero, viendo pasar desde dentro la gente sin fijarse, angustiada, ve una mujer que entra, y al acercarse para saludarla y atenderla, la mujer se vuelve hacia ella y se descubre a sí misma…y poco a poco la tienda se va llenando y…¡Un éxito!

¿Por qué traigo este recuerdo, de esa persona que vive en Madrid, el día que hablo de Córdoba y sus patios?

¿Por qué, qué te ha pasado?

Porque estas esculturas, me parecían un complemento perfecto en estos patios tan bellos, y que lejos de romper la armonía de los Patios y la belleza de la vegetación con el colorido de viviendas, paredes, defendiendo del calor a los habitantes y llenando el conjunto,  incluir el agradecimiento a los cuidadores, con esas esculturas me ha parecido una genialidad.  Además, la idea de plasmar en esas figuras, el pasado, la realidad presente y el futuro de una tradición secular, ilumina la historia de los Patios de Córdoba, desde dentro.

Aunque la inauguración de esas esculturas no tuvo lugar en el mismo recinto, ni siquiera en el mismo año, sí que estuvo presente el artista y gran escultor cordobés. ¡Mi más sincera enhorabuena!

Lo asombroso: descubrir que el autor de esas obras, era: José Manuel Belmonte, a quien a pesar de todo no tengo el gusto de conocer. ¡Me encantaría!

Estoy empezando a conocer a un Cántabro que vive en Guadalajara con ese mismo nombre, pero no es escultor. Seguro que se alegra de tener un artista, no pariente, y cordobés, descubriendo que estaba… entre las flores olvidado. Tenemos mucho en común además de la tierra que pisamos, el amor a la belleza, además del nombre y apellido, aunque mi padre nunca haya estado en Córdoba.

José Manuel Belmonte

Para ver más imágenes…https://www.google.es/search?q=fotos+de+patios+cordoba&sxsrf=ALeKk02LD_-Yq_5FLOsMqOLFrYfqoYXZww:1589562646417&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=2ahUKEwjS6YynrrbpAhXCBGMBHe0PD1UQ_AUoAXoECAwQAw&biw=1920&bih=937#imgrc=Bj5v2ITv65AHmM https://youtu.be/nnq4G32-d8g&imgdii=EKYN7Ce-G7cgQM

Acerca de José Manuel Belmonte

Soy un ciudadano del mundo observador y caminante. La Vida, la Naturaleza y la Humanidad, pero sobretodo el corazón del hombre son una fuente inagotable de sorpresas. De eso escribo…

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