‘Mi bautismo en el mundo de los pleitos fue una experiencia algo traumática, pues (mi cliente, una mujer) casi quería que matara a su marido, infiel después de muchos años de matrimonio y dos hijos en común. Empecé a desear que me hubiera tocado un asesino en serie…’.
Esta es una de las vivencias que narra el abogado Pedro Bernardo Prada Garrudo en el que ya es su segundo libro, ‘Relatos Jurridículos’, que presentará el próximo jueves 11 de diciembre a las 17,00 horas, en el salón de actos del colegio de Abogados de Alcalá de Henares (calle Colegios 1 de la ciudad complutense).
Prada Garrudo, profesor de Derecho y letrado penalista con más de 30 años de experiencia en tribunales, que ejerce principalmente en los partidos judiciales de Alcalá de Henares y Guadalajara, el último caso conocido defendiendo a uno de los acusados en el triple asesinato de Chiloeches, presenta en este nuevo libro «una visión entretenida sobre el amplio mundo de los operadores jurídicos, desde los magistrados de los altos tribunales, a los ordenanzas de juzgados de provincias, pasando por abogados, procuradores, fiscales, policías…».

Pero también, en ocasiones, lo hace desde un punto de vista muy crítico, por lo que la unión de esos dos puntos de vista, entretenimiento y crítica, es la que da nombre al título de esta obra: ‘Relatos Jurridículos‘.
Según la contraportada de la propia obra, «no espere el lector encontrarse con un manual de abogacía al uso, o una novela en sentido estricto del término, porque lo que tiene entre las manos no es otra cosa que un conjunto de relatos realistas aderezados por ese humor negro tan común en cualquier novela noir que hayamos leído«.
Por eso, está dirigida por igual a profesionales del Derecho como a cualquier lector que sienta curiosidad por el día a día de un abogado criminalista en una gran ciudad.
El autor ha aclarado que aunque las historias están tomadas de la realidad, de su propias vivencias personales y profesionales, las verdaderas identidades y circunstancias sociales y personales de los protagonistas están cambiadas para que no se pueda identificar a quienes en ellas aparecen.
«Porque el objetivo de estos relatos no es juzgar, sino mostrar sin filtros ni tapujos todo un ecosistema, el jurídico, lleno de contradicciones, donde la Justicia es la protagonista y las personas nunca son buenas o malas, sino el resultado de sus circunstancias«, sigue la contraportada del libro.
Finalmente, el autor ha invitado a los lectores ‘curiosos’ a que «descubran ese universo por el que deambulan policías y villanos, jueces y condenados, abogados y clientes y donde no siempre los buenos son los que van delante de la conjunción«.
Pedro Bernardo Prada Garrudo es abogado, doctor en Derecho y profesor de Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, URJC.
El acto será presentado por el escritor y periodista especializado en tribunales, Roberto Mangas Morales, director del diario digital EL HERALDO DEL HENARES.
Relatos Jurridículos es su segunda obra tras Justicia restaurativa para el ciberacoso (2023), en el que analiza los delitos de ciberacoso.
El libro ya está a la venta en la plataforma de Amazon y Kindle en papel.
Fragmentos del libro:
‘Nadie me va a convencer de que Fourier, a pesar de su origen francés, no se inspiró en los abogados cuando diseñó la baraja española: – Oros: casos muy mediáticos. – Copas: con una gran vida social – Espadas: grandes firmas de despacho y catedráticos. – Bastos: zafios, defienden turno de oficio y delincuentes comunes.
Empecemos por los oros. Se encargan de casos muy mediáticos que les proporcionan fama y por los que ingresan cantidades que solo imagino, pues no las he visto ni veré jamás. Viven muy centrados en su imagen pública, alimentando sus egos y engrosando sus cuentas bancarias al margen de sus representados, a los que suelen cobrar tarifas abusivas, aunque sea por defenderlos en un juicio de alcoholemia. Por supuesto, les encanta salir en televisión e ir a los restaurantes de moda para ser vistos. Si analizas su currículum, han perdido muchos juicios, pero se jactan de sus éxitos y los demás mortales se lo creen. Visten de manera extravagante, en apariencia poco formal y, en incontables ocasiones, impropia para su edad…’.
‘El día que cumplí cuarenta años dejé el tabaco. Entonces se produjo un fenómeno casi paranormal: engordé tantos kilos como cigarros dejé de fumar (unas dos cajetillas diarias. La cuenta no es difícil). Así que, al mirarme, la gente ve a un tipo de algo más de cien kilos de peso y metro setenta y cinco de altura, con tatuajes y piercings (llevo un pendiente en cada oreja). No uso traje, algo que en esta ambiente resulta muy llamativo. Y sacan sus propias conclusiones. Para remate, soy motero y, muchas veces, llevo chupa de cuero...’.
‘Muy a menudo tengo que atender a clientes en diferentes zonas. Hoy, por ejemplo, he tenido que acudir a Alcalá de Henares, Guadalajara, Coslada y Torrejón de Ardoz, entre comisarías y juzgados, y he llegado puntual. Gracias, moto compañera de mi vida, que me evitas los atascos...’.
‘En todas las profesiones te encuentras personas con auténtico rigor y vigor intelectual, frente a chapuceros. La policía no es inmune a este axioma inherente a la naturaleza humana y su forma de proceder puede, en alguna ocasión, ser dudosa. Varias veces he visto atestados hechos con un corta y pega y, en un caso, en el pósit del informe ponía: “no llamar al testigo de negro porque perjudica a la acusación”. Asimismo, transcribo textualmente lo que escuché a un superior decirle a un agente: – Por favor, detengan a alguien que tenga algo que ver y no al primero que pase por la calle...’.
‘Mi imagen me ha llevado a comprobar otro tópico que demuestra que juzgamos y prejuzgamos a los demás. Soy católico. Voy a misa no solo los domingos, sino tantas veces como puedo. También rezo el rosario y leo el evangelio. La fe me ha ayudado a ser mejor persona y a sobrellevar situaciones difíciles, como la muerte de mis padres o los muchos naufragios que te depara la vida. Si en alguna conversación sale el tema y comento que soy creyente, me dicen que no es posible. No sabía que los católicos tuviéramos que ir emperifollados, con gomina, corbata y pantalones con la raya perfectamente planchada. Esta aparente ambigüedad de mi persona sorprende a muchos, pero me ha ayudado con los clientes. A ellos parece gustarles y yo me siento muy cómodo. No es una cuestión idológica, sino de estilo. Me siento totalmente libre y nunca me ha importado la opinión de los demás…’.
‘Con los años he aprendido que hay tres reglas esenciales para ganar un juicio: 1. Tener razón. 2. Demostrar que tienes razón. 3. Que te den la razón…’. Y lo más sorprendente es que estas tres máximas no siempre se cumplen. He tenido juicios en los que tenía razón, la demostré y, aun así, no me la dieron, pero también me ha ocurrido lo contrario. No se aplican las matemáticas.
El Heraldo del Henares

Extraordinario
Elegante
Muy sutil
Divertidísimo