Me pongo en contacto con EL HERALDO DEL HENARES para dar voz a una situación que considero profundamente injusta y que estamos viviendo quienes confiamos en la clínica dental Vivanta, sita en avenida Castilla 11-13 de Guadalajara. Una situación que no afecta únicamente a los pacientes, sino también a las trabajadoras que estaban al frente de los centros y que ahora se encuentran en una situación de incertidumbre sobre su propio futuro.
En mi caso, contraté un tratamiento odontológico con Vivanta y aboné íntegramente su importe por adelantado. Confié en que la clínica cumpliría con lo acordado y podría completar mi tratamiento con normalidad. Sin embargo, me he encontrado con el cierre de las instalaciones cuando todavía tenía parte del tratamiento pendiente. Destacar que existen pacientes los cuales financiaron sus tratamientos y deben seguir haciendose cargo de los pagos mensuales.
He pagado por un servicio que no he recibido en su totalidad y ahora me encuentro sin poder continuar el tratamiento en el centro en el que lo inicié, con el perjuicio económico que esto supone y sin saber si podré recuperar el dinero correspondiente a la parte que queda por realizar. Si quiero continuar mi tratamiento en otra clínica, tendré que buscar una alternativa y afrontar la incertidumbre de los nuevos costes.
Pero el problema no termina aquí. La situación se ha vuelto todavía más frustrante al conocer las circunstancias del concurso de acreedores de la empresa.
Tras declararse el concurso, se estableció un plazo para que los afectados comunicásemos a la administración concursal las cantidades que Vivanta nos adeudaba. Según la información publicada, el plazo finalizaba el 15 de octubre de 2026 y las comunicaciones debían remitirse por correo electrónico, acompañadas de la documentación que acreditase las cantidades reclamadas.
El problema es que, en nuestro caso, nos enteramos de lo sucedido cuando la clínica física de Guadalajara ya estaba cerrada. No tuvimos conocimiento de la situación con antelación suficiente para poder actuar dentro del plazo establecido. Cuando supimos lo que estaba pasando, nos encontramos con que el plazo para comunicar nuestras deudas ya había finalizado, sin que hubiésemos tenido una oportunidad real de gestionar la reclamación a tiempo.
Resulta desesperante descubrir que existe un procedimiento para intentar recuperar el dinero y que, cuando llegas a conocerlo, puedes haberte quedado fuera del plazo. Hablamos de personas que no somos profesionales del ámbito jurídico ni tenemos por qué conocer de antemano los procedimientos concursales. Somos pacientes que hemos contratado un tratamiento dental, lo hemos pagado y esperábamos recibirlo.
Además, considero importante señalar que detrás de esta situación también hay trabajadoras que están viviendo su propia incertidumbre. Las profesionales que atendían a los pacientes en la clínica también se han visto afectadas por lo sucedido. Según la información que hemos conocido, se les pidió que entregaran las llaves del centro, y ellas tampoco saben qué va a ocurrir a partir de ahora.
No saben con certeza cuál será su futuro laboral ni qué va a suceder con sus salarios. Son trabajadoras que han desempeñado su labor atendiendo a los pacientes y que ahora se encuentran sin respuestas claras sobre su situación.
Es importante recordar que ellas no son responsables de las decisiones empresariales ni de la situación económica de la compañía. Sin embargo, también están sufriendo las consecuencias de una situación que no controlan. Por eso, creo que su situación merece igualmente visibilidad y que se conozca la incertidumbre a la que se enfrentan.
Mientras tanto, los pacientes seguimos intentando averiguar cómo reclamar nuestro dinero y qué hacer con los tratamientos que han quedado interrumpidos. Nos encontramos ante un problema que afecta a nuestra economía, pero también a nuestra salud y a la confianza que depositamos en un servicio sanitario.
Lo más frustrante es sentir que, después de haber cumplido con nuestras obligaciones como clientes, ahora tenemos que buscar por nuestra cuenta las respuestas que nadie nos ha proporcionado de forma clara y oportuna.
No escribo estas líneas únicamente por mi caso particular. Lo hago porque considero que es necesario dar visibilidad a todas las personas afectadas por el cierre de Vivanta. Pacientes que han pagado tratamientos por adelantado, personas que se han quedado sin terminarlos y trabajadoras que no saben qué ocurrirá con sus empleos y sus salarios.
¿Qué pueden hacer los pacientes afectados? (Ver guía completa).
Ante esta situación, considero importante compartir los canales de contacto que se han facilitado para realizar determinadas gestiones:
- Para solicitar el historial clínico: se puede enviar un correo electrónico a rgpd@vivanta.es.
- Para comunicar la deuda a la administración concursal: el correo electrónico facilitado para dirigirse a ella es concursos@ftiandpartners.es.
Es importante que los pacientes con tratamientos pendientes conserven los contratos, las facturas, los justificantes de pago y cualquier documentación que permita acreditar los servicios contratados y las cantidades abonadas.
Muchas gracias por la ayuda proporcionada.
Jannell Story Casanova. Guadalajara
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El Heraldo del Henares

