lunes , 27 enero 2020
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La casa del placer a partir de textos de Sor Juana Inés de la Cruz y de Mariana Alcoforado

A partir de textos de Sor Juana Inés de la Cruz y de Mariana Alcoforado.

                                                  “Yo adoro a Lisi, pero no pretendo

                                                               Que Lisi corresponda a mi fineza;

                                                               Pues si juzgo posible su belleza,

                                                               A su decoro y mi aprehensión ofendo.”

A modo de juicio preliminar sobre el montaje que comentamos y haciendo un alarde de síntesis podríamos decir que estamos ante la escenificación de dos encuentros, uno que no se produjo en realidad -aunque pudiera haberlo hecho- entre Mariana Alcoforado y Sor Juana Inés de la Cruz y otro, gozoso, que sí tiene lugar en el presente de la representación: el de la palabra con la danza; y cabe apresurarse a decir que con espléndido resultado. Respecto a esa “infidelidad” con los hechos, no debería sorprendernos, pues la Literatura desde que el mundo es mundo no deja de avanzar modelando ficciones.

Mariana Alcoforado fue una religiosa franciscana en el convento portugués de Beja, hacia mediados del siglo XVII, cuya correspondencia refleja que mantuvo un fogoso romance con un oficial del ejército francés destinado en Portugal. Juana Ramírez de Asbaje (que profesó también muy joven como Sor Juana Inés de la Cruz) fue coetánea suya y poeta exquisita y profunda a la que se atribuye también algún que otro desengaño y una relación amorosa lésbica con su protectora, amiga y virreina de México María Luisa Gonzaga, marquesa de Paredes.

A poco que profundicemos en la historia de las protagonistas y la proyectemos sobre el contexto actual de reivindicación feminista podemos comprender la seducción que ambos personajes históricos han debido ejercer sobre el director del montaje. A esta motivación, digamos, un tanto oportunista, probablemente se ha unido el irresistible influjo del verbo acendrado y de la sorprendente perfección formal de la poesía de Sor Juana Inés, cuya vida y obra habrían dado de sí para una pieza en solitario, como ya hiciera, por ejemplo, Juan Mayorga, con la Vida de Santa Teresa en La lengua en pedazos.

La leve trama argumental desarrolla ese encuentro ficticio al que hacíamos referencia arriba en “La Casa do Pracer”, un convento portugués al que supuestamente acudió de visita sor Juana Inés y en la que Mariana y otras hermanas, admiradoras de su poesía, se solazan con su presencia, haciendo música, componiendo enigmas y epigramas y recitando poemas de corte amoroso mientras disfrutan de una libertad que, paradójicamente, les estaría vedada fuera de las paredes del convento, sometidas a la onerosa carga del matrimonio. La obra empieza con una rememoración de esas cartas y con la rabia de Mariana al sentirse abandonada por su amante y culmina con la despedida de de Sor Juana. Para entonces ya hemos sido testigos de la insobornable pasión por el conocimiento y por la libertad de que estaba poseída Sor Juana Inés y de la plétora de sentimientos y estados de ánimo que embargan a las jóvenes amantes: del tono ardiente y apasionado de sus requiebros, de las efusiones amorosas, de los rigores de la ausencia, …,   todo ello a través del minucioso recorrido que ha hecho Jesús Briones, responsable de la dramaturgia, por la personalidad de la escritora portuguesa volcada en la intimidad de las cartas y por el penetrante y alambicado universo poético de los sonetos de la excelsa poeta novohispana, una escritura que participa por igual del rigor del concepto y de la exuberancia culterana de la forma. 

Representación de La casa del placer en el Festival de Teatro Clásico de Almagro

Se trata de un espectáculo de Danza-Teatro (Tanz Theater), con música en directo y ocasionales intervenciones de la cantaora Blanca Paloma que vienen reforzar la emotividad de algunas escenas. Una poética escénica que cada vez va teniendo más adictos entre nuestros creadores donde la danza no juega un mero papel subsidiario de la palabra, ni es una mera ilustración del contenido verbal. Es el cuerpo en su materialidad física mostrado como un nuevo elemento significante, en el contacto, en el retraimiento, en la agitación y en ese enredarse y desenredarse de los miembros en imposibles contorsiones y filigranas que transponen la rebeldía de las jóvenes, la vehemencia de sus sentimientos y el desbordamiento incontrolado de su sensualidad; un significante que desde una escena inmersa en una densa atmósfera de penumbra se transforma en una visión casi onírica de un lugar extraño y lejano en el tiempo. Con coreografía de Cyntia Sepúlveda las actrices Montse Simón y Clara Navarro se emplean a fondo y ponen alma, brío y temperamento  en los solos y dúos danzados derrochando en todo momento frescura, donaire, energía y vitalidad.

Gordon Craig, 19-X-2019.

Ficha técnico artística:

Dramaturgia y dirección: Jesús Briones a partir de textos de Sor Juana Inés de la Cruz y Mariana Alcoforado.

Con: Montse Simón, Clara Navarro, Laura Pacas, Isabel Vallespín, Génesis Abigail, Laura Jabois y Jesús Briones.

Cantante: Blanca Paloma.  Músico: Vicent Huma

Música: Vicent Huma y Blanca Paloma

Coreografía: Cyntia Sepúlveda.

Guadalajara. Teatro Moderno.

18 de octubre de 2019

Acerca de Gordon Craig

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Un comentario

  1. Mercedes García Granizo

    Excelente comentario que representa lo descrito con lo representado. Tuve el privilegio de disfrutar de esta obra en el teatro moderno invitada por la Fundación Siglo Futuro y el teatro emociona. El director, Briones, ofrece al espectador su versión más espontánea, quizás la más sincera, de estas dos mujeres y ayudan a comprender sus anhelos, sus pensamientos y en definitiva sus pasiones. Como bien señalas Craig, la exquisita puesta en escena transmiten al espectador la imagen sensible y compleja de estas dos mujeres que ya son historia. Como bien dices se conjuga a la perfección «la palabra con la danza». Me emocionó y disfrute esta obra cargada de una sensualidad bella con tintes de erotismo elegante, que fundió a la perfección la voz con el arte del baile.

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