En su largo periplo por toda España, recorriendo todos y cada uno de los festivales de cine que se organizan cada año, el crítico de cine de EL HERALDO DEL HENARES, Ramón Bernadó, viaja esta vez hasta Tarifa (Cádiz) y Tánger (Marruecos), para cubrir por primera vez para este diario el Festival de Cine que estas bellas ciudades celebran cada año.
Por este motivo, entre el 22 y el 30 de mayo, Bernadó irá publicando las críticas de aquellas películas y eventos varios a los que día a día acuda como enviado especial de EL HERALDO DEL HENARES.

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Amílcar (Documental) – 2025 – Miguel Eek – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026
Miguel Eek es un documentalista mallorquín con una trayectoria centrada en historias humanas y políticas observadas desde la cercanía. Entre sus trabajos más conocidos figuran Vida y muerte de un arquitecto (2017), City for Sale (2022) y The Sleeper. El Caravaggio perdido (2024).
En Amílcar se acerca a una de las figuras más relevantes de la historia africana del siglo XX, combinando rigor histórico y sensibilidad narrativa para rescatar una personalidad tan fascinante como contradictoria.
Amílcar tuvo su estreno mundial en 2025 y ha participado en diversos festivales internacionales, entre ellos el Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger.
La película ha sido especialmente valorada por su labor de recuperación histórica y por la originalidad de su planteamiento narrativo, construido a partir de abundante material de archivo y correspondencia personal.
Comentario
Hay personajes históricos que parecen diseñados por un guionista especialmente inspirado. Amílcar Cabral era uno de ellos. Ingeniero agrónomo, poeta, intelectual, revolucionario, líder anticolonial y estratega político.
Una especie de mezcla entre profesor universitario, guerrillero y pensador utópico. No es extraño que muchos lo bautizaran como el “Che Guevara africano”, aunque seguramente él habría tenido algo que objetar a la comparación.
El documental de Miguel Eek opta por una fórmula bastante elegante para acercarse a su figura. No hay recreaciones innecesarias ni expertos apareciendo cada cinco minutos delante de una estantería. Aquí mandan las imágenes de archivo, los discursos del propio Cabral y, sobre todo, unas cincuenta cartas dirigidas a las dos mujeres que marcaron su vida sentimental. Primero Maria Helena Rodrigues, a quien conoció durante sus años universitarios en Lisboa, y después su segunda esposa.
A través de esas cartas, escuchadas en voz en off, aparece un hombre mucho más complejo de lo que suele mostrar la iconografía revolucionaria. El líder político convive con el enamorado, el intelectual con el marido ausente, el soñador con el dirigente obligado a tomar decisiones durísimas.
Porque el documental tampoco cae en la tentación de convertir a su protagonista en un santo laico. Cabral aparece como un idealista convencido de la necesidad de liberar Guinea-Bisáu y Cabo Verde del dominio colonial portugués, pero también como un dirigente capaz de ejercer una notable dureza contra quienes consideraba una amenaza para su movimiento. Como suele ocurrir con los grandes revolucionarios, la realidad resulta bastante más incómoda que los pósteres.
La película está bien construida, mantiene el interés durante todo el metraje y consigue algo que no siempre logran los documentales biográficos: despertar la curiosidad por seguir investigando al personaje una vez terminan los créditos.
Quizá no descubra una figura muy conocida para el público europeo, pero precisamente ahí reside una de sus mayores virtudes.
Un trabajo sólido, inteligente y original que demuestra que, a veces, unas cuantas cartas bien leídas pueden contar más de una revolución que cien horas de discursos grandilocuentes.
Y de paso recordar que la Historia suele estar escrita por personas bastante más complejas que las estatuas que levantan después.
Mi puntuación: 7,65/10.
Ficha técnica en este enlace.
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Guillermina (Corto Documental) – 2019 – Aída Esther Bueno Sarduy – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026
Aída Esther Bueno Sarduy es antropóloga, investigadora, escritora y cineasta cubana afincada en España.
Su trabajo gira en torno a la memoria afrodescendiente, la esclavitud y las identidades negras en el mundo hispano. Entre sus obras más destacadas figuran Guillermina, Ataques de nervios y diversos trabajos académicos y audiovisuales centrados en la diáspora africana y la historia colonial.
Además de cineasta, destaca como una extraordinaria divulgadora capaz de trasladar conceptos complejos con claridad y cercanía.
Guillermina ha participado en numerosos festivales especializados en cine documental, memoria histórica y estudios afrodescendientes, convirtiéndose en una de las obras más reconocidas de su directora.
El corto ha sido especialmente valorado por su capacidad para rescatar historias invisibilizadas por los relatos oficiales.
Comentario
Hay documentales que cuentan una historia y otros que rescatan una ausencia. Guillermina pertenece claramente al segundo grupo.
El punto de partida es aparentemente sencillo. Un hombre recuerda a la mujer negra que lo cuidó en La Habana cuando era niño. Han pasado más de cuarenta años desde que abandonó Cuba, pero la memoria de Guillermina sigue intacta. La despedida fue dolorosa para ambos. Lloró el niño y lloró la cuidadora. Y a partir de ese recuerdo íntimo, Aída Esther Bueno Sarduy construye algo mucho más grande.
El documental utiliza fotografías históricas de amas de cría negras junto a niños blancos para rendir homenaje a esas mujeres afrodescendientes que alimentaron, cuidaron y quisieron a hijos ajenos mientras, muchas veces, los suyos quedaban relegados al abandono. Mujeres esclavizadas cuya historia rara vez aparece en los libros.
Resulta especialmente impactante conocer algunos de los detalles que la propia directora explicó durante el coloquio posterior. Muchas de aquellas mujeres daban su leche a los hijos de sus propietarios mientras sus propios bebés sobrevivían, cuando podían, con agua azucarada. Y muchas veces ni siquiera sobrevivían. Son de esas historias que obligan a replantearse imágenes aparentemente inocentes que hemos visto cientos de veces sin comprender realmente lo que escondían.
También resulta fascinante la explicación sobre aquellas fotografías del siglo XIX. No aparecían las amas de cría porque alguien quisiera retratarlas. Aparecían porque eran las únicas capaces de mantener quietos a los niños durante el largo tiempo de exposición que exigían las cámaras de la época. El sujeto de la fotografía era el niño blanco. La mujer negra era considerada simplemente una herramienta necesaria para que la imagen pudiera existir. Una explicación tan sencilla como devastadora.
El corto funciona bien como ejercicio de memoria y como acto de justicia histórica. Pero, siendo sincero, salí casi más impresionado por la propia Aída Esther Bueno Sarduy que por la película. Su claridad expositiva, su capacidad para contextualizar cada imagen y para hacer comprensibles realidades que a muchos occidentales blancos se nos escapan convierten sus intervenciones en auténticas lecciones magistrales.
Guillermina es un documental valioso. Pero escuchar a Aída Esther Bueno Sarduy hablar sobre él es, directamente, otro nivel. Mi más sincera enhorabuena y agradecimiento por una de las aportaciones más iluminadoras de este FCAT.
Mi puntuación: 7,75/10.
Ficha técnica en este enlace.
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De cierta manera – 1974 – Sara Gómez – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026
Sara Gómez fue una cineasta cubana pionera, considerada la primera mujer en dirigir un largometraje en Cuba. Formada en el entorno del ICAIC, trabajó como documentalista y abordó cuestiones de raza, clase, género y marginalidad en la Cuba revolucionaria.
Su filmografía incluye numerosos cortos documentales y un único largo, De cierta manera, que quedó como su gran testamento cinematográfico.
Murió en 1974, con solo 31 años, antes de terminar el montaje.
De cierta manera fue finalizada tras su muerte por compañeros como Tomás Gutiérrez Alea, Julio García Espinosa e Iván Arocha, y se estrenó en 1977.
La película ha sido reivindicada con el tiempo como una obra fundamental del cine cubano, especialmente por su mezcla de ficción y documental y por su mirada crítica hacia las contradicciones internas de la Revolución.
Comentario
De cierta manera pretende, precisamente de cierta manera, rescatar del olvido a Sara Gómez, una directora que incomodó bastante al relato oficial cubano. Porque una cosa es proclamar la revolución con pancartas, discursos y épica de manual, y otra muy distinta revolucionar de verdad la cabeza de los hombres. Y ahí, amigos, el castrismo pinchó más que una colchoneta barata.
La película cuenta la relación entre Yolanda, una maestra comprometida con la nueva sociedad revolucionaria, y Mario, un obrero que viene a ser el típico macarrilla de barrio: muy gallito, muy seguro de sí mismo y con una masculinidad de saldo que da más pereza que miedo. Vamos, un machito de manual, de esos que creen que el socialismo empieza en la fábrica y termina en cuanto una mujer les lleva la contraria.
El contexto es muy interesante: la Cuba de los años setenta, el intento de eliminar barriadas marginales y realojar a sus habitantes en viviendas más dignas, y esa obsesión revolucionaria por fabricar un “hombre nuevo”.
El problema, claro, es que el hombre nuevo se parecía sospechosamente al hombre viejo, pero con consignas políticas recién planchadas.
Sara Gómez mezcla ficción y documental con una libertad formal muy estimulante.
La historia sentimental sirve para hablar de educación, clase social, racismo, machismo y fracaso ideológico.
No es una película cómoda ni complaciente, y precisamente por eso sigue teniendo tanta fuerza.
La directora no dispara contra la Revolución desde fuera, sino desde dentro, señalando sus agujeros, sus límites y sus contradicciones.
La presentación de Aída Esther Bueno Sarduy, que acompañó la sesión doble en los cines Alameda de Tarifa, ayudó mucho a contextualizar la película.
Su lectura sobre el racismo y el machismo en la Cuba revolucionaria iluminó una obra que, vista hoy, conserva una vigencia bastante incómoda.
De cierta manera es una película valiosa, áspera y muy lúcida.
Un retrato de una revolución que quiso cambiarlo todo, pero que dejó intactas demasiadas miserias domésticas.
Porque cambiar el mundo está muy bien, pero cambiar al cuñado machista del barrio ya es otra empresa de alto riesgo.
Mi puntuación: 7,77/10.
Ficha técnica en este enlace.
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Más comentarios sobre este festival:
‘Memory of Princess Mumbi’, 2025, de Damien Hauser – Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026 (I)
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Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026 (III)
Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026 (IV)
Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026 (V)
Festival de Cine Africano Tarifa-Tánger (FCAT) 2026 – @FCAT_CineAfrica – #FCAT2026 (VI)
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Muchos besos y muchas gracias.
Chistes y críticas en holasoyramon.com
Crítico de Cine de El Heraldo del Henares
Colaborador de Esradio Guadalajara, Alcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media
El Heraldo del Henares






