martes , 29 septiembre 2020

Palmyra, de Bertrand Lesca y Nasi Voutsas: «¿Y quién paga los platos rotos?»

Se ha hecho proverbial la frase “tirarse los platos a la cabeza” para expresar de manera figurada que una discusión o un pequeño conflicto, generalmente de naturaleza doméstica, ha terminado como el Rosario de la Aurora, es decir, con los contendientes recurriendo a la violencia física para imponer sus criterios o sus puntos de vista. En la obra que comentamos, Bertrand Lesca y Nasi Voutsas se sirven precisamente de la metáfora de los “platos rotos”, cientos de platos hechos añicos y esparcidos por el escenario, para evocar las ruinas de la antigua ciudad de Palmira, tomada un tiempo por el Estado Islámico en la reciente guerra de Siria y durante cuya ocupación algunos de sus más emblemáticos monumentos, vestigios de la época romana, fueron reducidos a escombros.

Inspirada, según dicen ellos mismos, en estos funestos episodios, la pieza es una brillante e ingeniosa fábula sobre la barbarie de la guerra, pero también, y por extensión, nos induce a reflexionar sobre la dificultad de relacionarnos con los demás en un clima de tolerancia y respeto mutuo, ya sea entre amigos, compañeros de trabajo o dentro de la pareja, donde por discrepancias o diferencias de criterio insignificantes entramos en una dinámica absurda de conflicto y enfrentamiento en la que se liberan nuestros peores instintos. Y ya es tarde para volver atrás; ya no podemos pasar por alto la ofensa y “dejarlo correr” (“Let’ call the whole thing off”) como oímos en las espléndidas voces de Louis Armstrong y Ella Fitzgerald mientras estos niños grandes, egocéntricos y malcriados que parecen a ratos Bert y Nasi recurren a la fuerza para dirimir sus querellas.

 

Los protagonistas son los mismos actores, Bert y Nasi, se supone que en una sesión de ensayo de un nuevo espectáculo. Tras un primer rifirrafe por un quítame allá esas pajas, parecen llegar a un punto de acuerdo y asistimos a un breve “idilio” entre ambos mientras ensayan un delicioso “pas a deux” sobre un monopatín. Pero enseguida aflora la rivalidad entre ellos y lo que es un choque fortuito mientras se deslizan por el escenario pronto toma el cariz de un encontronazo buscado a propósito para ver quien golpea más fuerte al otro, hasta derribarlo. Y luego están las reticencias a la hora de reconocer los errores y de pedir disculpas. Y el pliego de cargo sobre las diferencias con el otro. Y luego cada uno trata de justificarse ante el público y de buscar su connivencia para que le apoye en su postura dando lugar escenas verdaderamente hilarantes, como cuando Nasi, arrepentido, pide a una espectadora que guarde a buen recaudo un martillo con el que ha llegado a amenazar minutos antes a Bert en un ataque descontrolado de ira. A partir de ahí se produce un tira y afloja entre los dos actores y la espectadora. Bert pretende que se lo de a él -suponemos que con segundas intenciones- mientras un compungido y atemorizado Nasi suplica lo contrario desde el fondo del escenario; en el largo impasse el público comienza a inquietarse y a tomar partido …

Ambos actores muestran un espléndido manejo de los tiempos, el desarrollo de la acción es lento y contenido para dar lugar a que los espectadores se empapen de la evolución del estado de ánimo de los personajes, de cómo a explosiones descontroladas de violencia suceden momentos de silencio, de miradas cómplices que buscan -y por lo general consiguen- la participación del público que sigue con excitación creciente el desarrollo de la acción. Y aunque el tono general de la obra es humorístico, entre bromas y veras, a través de sus gestos, ademanes y del tono de sus réplicas los actores descubren lo inestable y precario que resulta el equilibrio y el control de las emociones, lo fácil que resulta traspasar los límites de lo tolerable y como la empatía, el respeto o el aprecio por el otro pueden dar lugar en un abrir y cerrar de ojos a la dureza de trato, a la manipulación y al intento de dominio psicológico o a manifestaciones de crueldad y de violencia física extrema.

Gordon Craig, 24/XI/18

Ficha técnico artística:

Una obra creada e interpretada por: Bertrand Lesca y Nasi Voutsas.

Dramaturgia: Louise Stephens.

Diseño de iluminación Jo Palmer

XXXVI Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid.

Alcalá de Henares. Corral de Comedias.

23 de noviembre de 2018.

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