sábado , 13 junio 2026

Ramón Bernadó en el pase especial para académicos del cine de la película ‘El ser querido’, de Rodrigo Sorogoyen: ‘Es una buena película, pero me ha decepcionado, esperaba mucho más’

Rodrigo Sorogoyen

Rodrigo Sorogoyen es, sin ninguna duda, uno de los directores españoles más importantes de las últimas dos décadas.

Desde Stockholm hasta As bestas, pasando por Que Dios nos perdone, El reino o la serie Antidisturbios, ha construido una filmografía admirable basada en la tensión, los personajes complejos y una capacidad extraordinaria para mantener al espectador agarrado a la butaca.

Habitualmente acompañado en los guiones por Isabel Peña, forma una de las parejas creativas más sólidas del cine español contemporáneo.

La película fue presentada en el Festival de Cannes de 2026 dentro de la competición oficial y aunque se estrenará en España el próximo mes de agosto, se nos ha ofrecido un pase previo a los miembros de la Academia.

Comentario

Confieso la decepción. Y duele más porque viene de alguien a quien admiro profundamente.

El ser querido no es una mala película. Ni mucho menos. De hecho, comparada con buena parte del cine que llega a las pantallas cada año, sigue estando varios peldaños por encima de la media.

El problema es otro: estamos hablando de Rodrigo Sorogoyen. Y cuando uno espera caviar y le sirven un buen bocadillo de jamón, sigue siendo un buen bocadillo, pero la sensación es distinta.

La historia vuelve a terrenos que el director ya ha transitado anteriormente: la culpa, el abandono, las heridas familiares que nadie sabe exactamente cómo se produjeron y que, sin embargo, siguen abiertas décadas después.

La relación entre padre e hija constituye el núcleo emocional de la película, pero el relato nunca termina de profundizar en ella con la intensidad que promete.

Y luego está el gran elefante en la habitación: el cine dentro del cine.

La película nos presenta a un prestigioso director interpretado por Javier Bardem que regresa a España para rodar una producción ambientada en el Sáhara colonial de 1931. Sobre el papel suena fascinante. En la práctica, queda reducido a una serie de pinceladas inconexas que no conducen a ninguna parte. La película que se rueda dentro de la película carece de todo interés. Y eso es un problema.

La sensación constante es que habría sido mucho más estimulante desarrollar ambos relatos en paralelo. Ver cómo dialogan, cómo se contaminan mutuamente, cómo los conflictos personales encuentran reflejo en la ficción que se está rodando. Pero nada de eso sucede.

El Sáhara colonial termina convertido en una simple excusa argumental para justificar rodajes, tensiones y, sobre todo, los monumentales cabreos de Javier Bardem

Eso sí, cuando Bardem se enfada, hay que quitarse el sombrero. Está magnífico. ¡Qué grande es ver a Javier Bardem cabreado como un mono!

Como también lo está Victoria Luengo, que sostiene buena parte del peso dramático de la película con enorme solvencia. El problema no son los actores. El problema es que los personajes parecen menos construidos de lo habitual en una obra escrita por Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen.

Tampoco ayuda una puesta en escena que parece enamorada de sí misma. Los primeros veinte minutos son prácticamente una maratón de primeros planos, contraplanos, desenfoques y cámara nerviosa. Una exhibición de estilo que, en demasiadas ocasiones, no aporta información narrativa ni emocional. Como si la forma hubiera decidido independizarse del contenido.

Hay un momento especialmente revelador. Un plano general muestra a los personajes interpretados por Raúl Arévalo y Victoria Luengo caminando por el desierto. Son figuras diminutas en la inmensidad del paisaje. Podrían ser ellos o cualquier par de figurantes. Sin embargo, el personaje de Javier Bardem contempla la imagen profundamente emocionado. Y uno no puede evitar preguntarse qué está viendo él que la película no ha sabido mostrar al espectador.

Quizá ahí resida el problema fundamental de El ser querido. La película parece convencida de que contiene una enorme profundidad emocional, pero nunca termina de transmitirla.

La peor película de Sorogoyen sigue siendo mejor que muchas películas buenas. Pero por primera vez en mucho tiempo da la sensación de estar viendo a un gran director repetir algunos de sus temas habituales sin aportar nada especialmente nuevo. Y eso, viniendo de alguien que casi siempre sorprende, sabe un poco a derrota.

No es un desastre.

Pero sí una decepción. Y de las que escuecen.

Mi puntuación: 5,36/10.

Ficha técnica en este enlace.

***

Muchos besos y muchas gracias.

Chistes y críticas en holasoyramon.com

Crítico de Cine de El Heraldo del Henares

​​Colaborador de Esradio GuadalajaraAlcarria TV, Nueva Alcarria y GuadaTV Media

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Acerca de Ramón Bernadó

Cinéfago compulsivo desde la infancia. Cuando veo una peli no puedo resistir la tentación de escribir una crítica…

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