Naturaleza en estado puro. El cadáver de un corzo yace junto a la cuneta de la carretera autonómica CM-2011 poco antes de llegar a Brihuega (Guadalajara) desde la autovía Madrid-Barcelona, A-2, y una enorme bandada de buitres leonados (gyps fulvus) se dan un buen festín ajenos al tráfico rodado.
Las espectaculares imágenes fueron grabadas en la mañana de ayer Jueves Santo, 2 de abril de 2026, por el viajero de un vehículo que se disponía a llegar a Brihuega y que, tras pedir al conductor que redujera la velocidad pero que no parara para no asustar a las rapaces, no resistió la tentación de abrir la cámara de su móvil y plasmar los hechos en su memoria.
Aunque el buitre leonado es una rapaz carroñera que suele anidar en las comarcas de la Sierra Norte de Guadalajara y Señorío de Molina, cada día vuelan cientos de kilómetros en busca de restos de animales muertos, como en el caso del corzo de la imagen, posiblemente atropellado y dejado en la cuneta. Por eso, es frecuente verlos incluso en la Campiña, la Alcarria.
De considerable tamaño, hasta un metro de alto, 2,80 de envergadura con las alas extendidas y un peso de entre 6 y 8,5 kilos, el buitre leonado comparte botín con otros ejemplares de su especie y forma verdaderas algarabías alrededor de los cadáveres de animales que encuentran en el campo, lo que ofrece un espectáculo visual difícil de olvidar.
El Heraldo del Henares