Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz. El 7 de octubre se celebra la Jornada por el Trabajo Decente. Cáritas Diocesana Sigüenza-Guadalajara, CONFER, delegaciones de pastoral y otras entidades coordinan cada año los actos correspondientes: Eucaristía para sensibilizar sobre la precariedad laboral; Círculo de silencio donde se lee el manifiesto anual; acompañamiento laboral permanente que canaliza el compromiso social a través de proyectos de formación y empleo específicos para personas vulnerables durante todo el año.
El mercado de trabajo se convierte en un espacio de exclusión a causa del desempleo, los salarios insuficientes, la temporalidad abusiva y la precariedad cronificada.
Los accidentes laborales siguen aumentando y la inestabilidad en el empleo deteriora la salud mental, debilita la estabilidad familiar e impide construir planes a largo plazo.
Surgen nuevos problemas a causa la desconexión digital, y la digitalización provoca falta de límites horarios reales e impacta directamente en ciertos sectores.
Las mujeres trabajadoras y migrantes sufren mayores niveles de desprotección y han de aceptar condiciones laborales más duras.
La economía basada en la ganancia exclusiva, que termina por descartar a las personas, ha de ser sustituida por un modelo económico que esté al servicio de la dignidad humana.
Es preciso priorizar la vida laboral y actualizar las leyes de prevención de riesgos laborales.
El papa León XIV insiste en la defensa del trabajo digno, estable y justamente remunerado. Subraya la necesidad de la protección del empleo y la subordinación de la economía a la persona. Reclama salarios suficientes, seguridad social y empleos fiables, y denuncia que la precariedad y la explotación degradan moralmente a la sociedad. También pide que el lugar de trabajo sea un espacio de vida y realización, y lamenta que muchas veces se convierta en un lugar de muerte y desolación debido a la falta de medidas de seguridad.
Recogemos dos citas de la encíclica Magnifica humanitas:
1) “Para los jóvenes, la precariedad laboral es especialmente grave. (…) el trabajo no es sólo fuente de ingresos, sino un ámbito decisivo en el que se forma la identidad, se tejen amistades y relaciones, se aprenden responsabilidades concretas y se discierne la propia vocación” (n. 167).
2) “Especialmente en una época de profundos cambios tecnológicos, se necesita una creatividad política «a favor del empleo» que sitúe en el centro a la familia y a las nuevas generaciones, si no queremos que los avances económicos se traduzcan en nuevas formas de inseguridad y exclusión” (n. 168).
Recibid mi cordial saludo y mi bendición
Julián Ruiz Martorell, obispo de Sigüenza-Guadalajara
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El Heraldo del Henares
